domingo, 28 de febrero de 2010

Altas en el cielo


Extraña es la vida de esas señoras gordas vestidas de blanco y gris. Gustan de salir a regalar conejos, osos de peluche, monstruos de nieve y porqué no pochoclos gigantes.

Insisten siempre en hacerse los ruleros, pero el viento las despeina. Les gusta salir a pasear panza arriba como si estuvieran haciendo la plancha.

De vez en cuando sienten curiosidad y se agachan para oler la tierra o el asfalto. Se meten por los rincones, por los pliegues de la ropa, entre los pelos de la gente. Dan miedo así agazapadas, confunden a los transeúntes y complican el tráfico a la madrugada.

En ciertas ocasiones se reúnen. Discuten con sus vozarrones gruesos, se agitan, se retuercen. Reina la anarquía hasta que de repente, no vuela una mosca ni grazna un pato. Ahí, en medio de tanta tensión acumulada, se largan todas juntas a llorar. Automáticamente, se suspenden los picnics, los porteros se guardan y los gatos se esconden abajo de los toldos.

Estas señoras son buenas por naturaleza, pero sus vidas tienen un final inevitable. Están condenadas a perderse; en medio de la nada se desmayan, en medio de la brisa se disuelven. Es por eso que lloran; les gusta demasiado volar y no quieren entender que tarde o temprano, todo se transforma.


6 comentarios:

  1. Muy poética tu visión de las nubes.
    "y no quieren entender que tarde o temprano, todo se transforma":nosotros tampoco queremos hacerlo;a veces nos resulta demasiado doloroso.

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  2. aquellas señoras tambien son unas devergozadas: se desvisten en publico. Otra veces son unas tramposas: te muestran dos cosas en una y nunca terminas de saber qué quiere que veas.
    A aquellas señoras las atrapado, y seguramente no se molestaran que hayas hecho una radiografia de su vida.

    saludos

    sly

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  3. Hola Guidi. Me gustó. Y ademas me hizo dar cuenta que una de mis repeticiones recurrentes son las nubes, como un efecto colateral del complejo de castración de alas que sufro de chiquito.

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  4. Anita, me encanta la poesía de este texto y me provoca admiración que con algo tan simple hayas escrito algo tan bello. Me maravilla que te detengas a mirar cosas simples y puedas ver a través de ellas cosas que no todos somos capaces de ver, y lo que más me gusta es que nos lo muestres.
    Por alguna razón el final me hace ruido. Recién vengo de vacaciones y mi cabeza funciona menos que de costumbre (podría decirse que estoy atravesando un estado de nulidad extrema). Creo que lo que me "molesta" del final es que el texto viene como dirigido a un chico, creo que el lenguaje es muy infantil, y contrasta con la reflexión final que se me vuelve brusca y cruel. Posiblemente eso (el contraste) sea lo mejor del texto. Sin embargo hoy me hace ruido.
    Volveré cuando se me enciendan algunas luces.
    Besito

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  5. Muy bueno, Ana!
    (te regalaría mi "Anita" si la tuviera por aquí pero no sé qué se hizo la pobre...)

    Qué bueno, cuando nos queremos inundar de abstracciones y de formas efímeras, ir a las nubes, ir por las, entrar en, sumarse a...
    Un beso.

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