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lunes, 20 de julio de 2009

Solo para entendidos...


Entre tantas imposiciones, se impone tu recuerdo. Deduzco que se ha gravado en mi memoria, y no habiendo exención que excluya tu mirada, me siento sujeta y alcanzada. (*)

(*) de una época trágica e impositiva de mi vida.

lunes, 18 de mayo de 2009

Algunos años después...

cuando nada era color de rosa...

¿Qué ha pasado por tu mente en estos años?
Que me dices que has perdido la esperanza
que se ha cortado ya el hilo de tus sueños
y en tu favor ya no se inclina la balanza.

¿Qué ha pasado con la niña cuyos versos
emocionaron a tantos corazones?
¿En qué triste mar están inmersos
esos poemas que inspiraban las pasiones?

Recuerda que los principios que ayer atesorabas
terca y quizás algo altanera,
te indicaban el camino que anhelabas
pero el destino tuvo otras maneras.

Hoy piensas que la vida
es un océano de desilusiones,
que las verdades te son desconocidas
y que fúnebres, son todas las canciones.

Recuerda que vidas como esta
tendrás otras mil, o mil millones
disfruta y haz que todo sea una fiesta
que a nadie agradan los espíritus llorones.

domingo, 10 de mayo de 2009

Erase una vez una niña de 16 años,

a la que llamaban Anita Soledad, que escribió su primer poema, y decía así:


Será que tanta tinta hay en mis venas
para escribir la mejor de las historias,
cien hojas llenar de cosas buenas
y mil andanzas comenten mis memorias.

Será por eso que mi espíritu desgarran
esos minutos inútiles, desiertos,
y me sacude con su maligna garra
el silencio del tiempo que se ha muerto.

Será por eso que no puedo soportar
ver como en vano se pasan los segundos,
y cuando sueño ya no quiero despertar
y ver que nada he hecho yo en este mundo.

Quiero crear un alto campanario
que no caiga entre las llamas del olvido,
que repiquen las campanas por mil años
en señal de lo mucho que he vivido.

Quiero recorrer el mundo entero
y conocer la belleza de las cosas,
y aunque muera en un triste basurero
saber que mi vida ha sido hermosa.

Quiero aprender la esencia de los seres,
llegar a los rincones mas profundos,
saber que buscan los hombres y mujeres
desde niños a viejos, moribundos.

Quiero comprender a la naturaleza
desde lo inmenso a lo pequeño, diminuto,
contemplar toda la tierra y su grandeza
y ver el sol que la devore en un minuto.

Quiero enfrentarme con la muerte cara a cara,
y refregarle que viví cada momento,
quiero que me lleve donde la vida se acaba
solo para esperar un nuevo nacimiento.

Aunque sea una locura, un sueño sin razón
se que lograré mi lunática ambición:
la de no ver mi tinta malgastada
escribiendo cien veces “No he hecho nada”.


Esto fue allá por febrero del 1997, una época donde todo era posible, cuando me di cuenta de que me gustaba escribir...