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domingo, 22 de agosto de 2010

Destiempo

Estimado Príncipe Azul:

El motivo fundamental de esta misiva es ponerlo en conocimiento de mi situación actual y comunicarle que lo encuentro en falta para conmigo.

En los más tiernos años de mi niñez me fue informado que usted se presentaría ante mí en los años venideros y que, siendo poseedor de admirables virtudes, estaría dispuesto a realizar las más osadas hazañas en pos de ganar mi corazón. Hecho esto, compartiríamos el resto de nuestras vidas comiendo perdices y disfrutando de sus riquezas.
El inconveniente que quiero hacerle saber surge en este punto, ya que el comienzo de la relación debería haberse producido, estimo, hace algunos años.

En un principio he esperado encontrarlo a la vuelta de la esquina, lo que me generó una molesta taquicardia que aún hoy perdura. Después, ante su demora, comencé a confundirlo con hombres de los alrededores que no sólo no cumplían con sus condiciones económicas, sino que han osado hacerme sufrir. No se preocupe que igualmente, de ellos sólo me han quedado el sinsabor y algunos muebles.

Lo importante es que, aunque nunca supe la fecha exacta de nuestro ansiado encuentro, es de suma urgencia que se produzca a la brevedad. La larga espera comienza a producir efectos adversos en mi persona, como alteraciones cíclicas del humor, desordenes de peso y síndrome del ceño fruncido, entre otras.

Si el motivo de su retraso es la conquista de riqueza, la obtención de títulos nobiliarios, o de otro tipo, considero que ya ha pasado el tiempo suficiente para que concluya esos emprendimientos. He conseguido trabajo y, sin ánimo de ofenderlo, a estas alturas no me preocuparía ganar más que usted.

Sepa que me urge obtener alguna prueba de su existencia para poder enfrentar a aquellos que se empeñan en decirme que ya no quedan caballeros dispuestos a luchar por el amor de una damisela, e insinúan que si sigo esperándolo, ya no pasará ninguna carroza dispuesta a transportarme.

Por último, debo ponerlo en conocimiento de que su demora ha hecho nacer un pernicioso pensamiento que aparece de forma recurrente en mí mente. Un pensamiento que proclama a viva voz que en realidad usted no existe, que me han mentido, que ha sido todo un cuento.

A la espera de un cercano encuentro,

Con amor acondicionado

La Princesa

miércoles, 12 de mayo de 2010

¡Más vino por favor!

Parece interesante. Debería estar escuchándolo, pero mejor no, porque si presto atención puede dejar de ser interesante y ahí se complica. Tendríamos esos silencios incómodos, hasta que él o yo diría que ya es hora de irse. Y nos despediríamos con un beso en la mejilla, y nunca más. Ya se acabo el vino, ¿Por qué no deja de hablar tanto y pide otro? Dijo que le gustaba mirar películas en el sillón de su casa, que era un tipo familiero. Y seguro que si esto sigue enseguida me presenta a la los padres. Iríamos a mirar películas a su casa, y tendríamos sexo en el sillón… sexo… ¿cuando fue la última vez? ¿Ya pasó un mes, dos…?…Y tiene un trabajo estable, al menos se banca solo, puede pagar la mitad de todo. Podríamos alquilar algo juntos, algo más grande…Uh, ahora cuando llego tengo que poner ropa a lavar…Le gusta estar con sus amigos. Es bueno que tenga amigos, es una buena señal, mientras no sean todos unos mamertos que se la pasen hablando de fútbol… Algún día podría presentarle a mis viejos, y los domingos iríamos a visitarlos y otro día a la familia de él. Podríamos salir a comer con mis amigos, o con los de él. ¿Se querrá casar? A mi no me importa, pero si él lo quiere mucho… Y veríamos películas en nuestro sillón. ¿Pasaron más de dos meses de la última vez? … Invitaríamos a nuestros amigos, que seguro algunos ya tendrían hijos. Y quizás, porque no, tendríamos uno nosotros también, o dos. Adoptar, si, también es una opción… Y todos hablaríamos de nuestros hijos, de lo primero que dijeron, del precio de los pañales… y habría juguetes por todos lados. .¿y qué si ya pasaron mas de tres meses? Tampoco es cuestión de agarrar lo que venga… Y los domingos a visitar a los abuelos y ropa de chicos y grandes colgada en el tender. Yo seguiría trabajando, con el sueldo de uno sólo no alcanza. Igual, ni en pedo dejo de trabajar para ser ama de casa... y cuando llegara del trabajo tendría que hacer de comer, pero el me ayudaría, si, parece un tipo responsable… Y esperaríamos que los nenes se duerman para dormirnos también de tan cansados y los sábados usaríamos el sillón para ver películas de Disney… y buscaríamos escuelas privadas por el barrio y cuando llegue del trabajo haríamos la tarea con los chicos, y después la cena y ya me iría a dormir, sin soñar; hasta que los chicos crezcan y se casen o se vayan a estudiar al exterior… Volveríamos a ver películas para grandes en el sillón, pero sin sexo, a esa edad ya sería difícil tener sexo en el sillón…Y ahora está callado, me está mirando. El silencio es incómodo…

Y ella le dijo - Es hora de que me vaya.

Bs As Reported Speech

El hecho

Jueves a la noche, Puerto Madero.
Ella y él caminaban por la vereda que bordea los diques mientras mantenían una conversación típica de primera cita.
Luna llena, estrellas.
El hizo una parada estratégica y apoyándose en la baranda, se puso a contemplar el vaivén de los barcos.
Cara de soñador, respiración profunda.
Giró la cabeza y la miró a los ojos. Ella le devolvió la mirada y además, una sonrisa.
Ausencia de palabras, acción.
Con la vista fija en sus labios estiró los brazos hacia ella y levantó el pie izquierdo para dar el paso.
En ese instante una suculenta cagada de pájaro le dio de lleno en la cabeza.
Asco e incredulidad, carcajada de mujer.


Mismo jueves a la noche, mismo lugar.

Bueno, este pibe ya podría dejar de hablar del viaje a Tombuctú o yo que sé, ¿no? Estamos hablando hace dos horas, a ver si le ponemos ritmo a la cosa. Igual si, esta bueno. Y pagó con tarjeta Gold; debe ganar bien. Aunque podría vestirse un poco mejor si tiene tanta plata. Ah, mirá, también viajaste a la India, que loco. Me está cansando. Si no estuviera tan bueno me voy ya. Tiene lindos ojos. Menos mal que paro de hablar. Se viene el beso. ¡Al fin!
¡Ay Dios! No lo puede haber cagado un pájaro, me muero. ¡Nooooo!, ¡La frente llena de mierda! ¡La cara que pone! Juaaaaa...


Mismo jueves a la noche, mismo lugar.

Ah, que buen culo tiene. Bien ahí eh. Esta linda la morocha. Ahora con lo de mi viaje a Bangkok la mato. Si si. Ya esta cayendo. ¿O no? ¿Se está aburriendo? Mejor le cuento de la India. Mejor me callo, no sea cosa que se piense que me la creo. Si, acá esta lindo para parar. Que ojazos que tiene. Que ganas de comerle la boca. Y si… yo me mando.
¿Que me cayó? ¡Mierda! ¡No! ¡Que asco! No me puede estar pasando esto. No puede. Se va a cagar de risa. Ay, si, se cagó de risa la muy hija de puta, y la re mil puta madre que la parió. Me cago en los pájaros de m….

Viernes al mediodía, almuerzo en el Microcentro.

... pero lo peor de todo fue cuando salimos del restaurant. Empezamos a caminar por el lado de los diques. El pibe seguía hablándome de sus viajes, ya me tenía harta. En una se para y pone cara de galán. Yo ni lo miré. Cero chance le iba a dar, era un nabo. Y escuchá esta: cuando se iba tirar a darme un beso lo cagó un pájaro. Me moría, te juro. No me pude contener y me cague de risa. Lo tendrías que haber visto, así con toda la frente llena de mierda y poniendo una cara ridícula muy graciosa. Fue increíble…

Viernes a la tarde, conversación telefónica.

...y cuando salimos del restaurant enfilé para el lado de los diques. La mina medio pelo y además era una embole. Yo le hablaba no se de qué como para rellenar porque ella tenía menos conversación que Bernardo, el del zorro. Íbamos caminando y en una paro, como para arrimar. Imaginate lo que me salió la cena que tuve que pagar con la extensión de la tarjeta de mi viejo. Aunque fuera una momia tenía que intentar amortizar. Y podes creer que cuando la mina estaba lista, que ya me estaba comiendo con la miraba, me caga un pájaro.
Boludo, no lo podía creer. Igual la safé, me dí vuelta rápido y la mina casi no se dio cuenta…


domingo, 10 de enero de 2010

Sé que podría

haber usado cada segundo de tu último silencio, para clavarte un tenedor en las pupilas, o quizás haberte sacado los ojos de ternero con una cucharita de té.

Sé que podría haberte arrancado esa lengua inútil con una tenaza y habérsela servido a los perros, aunque después tuvieran una muerte lenta.

Quizás, tu único te amo se lo debería haber dado a esos que tienen todo en la vida, para que tengan menos. Y tal vez si, tal vez debería haberle tirado las migajas de tu tiempo a las palomas, y que murieran de aburrimiento.

Sé que podría haberte sacrificado en una plaza pública; lo habría hecho en nombre de todas las mujeres despechadas, y tu pira funeraria hubiera sido la piedra fundamental del monumento a la falta de cojones.

Sé que podría haberlo hecho, porque todo te lo habrías merecido. Todo, menos cuanto te quise.


"El monumento"

domingo, 30 de agosto de 2009

Una hoja filosa

Que nazca un bollo de palabras dentro de una servilleta que vuele en el viento de una tarde cualquiera, como una paloma loca, envuelta en un tornado de hojas secas. Que se pierda entre la gente, susurrando en las orejas sus letras de risa, su graznido de papel.

Pero que vuelva, que me traiga en sus alas montado un caballero. Un hombre hecho de pelos, de carnita y de huesos. Que sea mullido, apretujable y que tenga una espada. Una hoja filosa que corte los sueños mal soñados, los cielos nublados y el pan de las tostadas. Que me venga a encender la chimenea, que no quema. Y de paso que me abrace, y que me abrase, no la chimenea, no la paloma, no la servilleta, el caballero.


Bueno... la foto esta al revés...

domingo, 9 de agosto de 2009

Historia de un adiós...

Te fuiste. La puerta del ascensor soltó una carcajada y un coro de cadenas de baño se coló por el pasillo aplaudiendo tu partida.
El departamento no pudo soportar tanta alegría. Los recuerdos que babeaban los rincones perdieron la cordura y poseyeron a los objetos con su espíritu caníbal.
El control remoto se suicidó en tu nombre ahogándose en un vaso de cerveza, y el sillón frente a la tele salió a ladrarle a las motos de la calle.
Cerca del horno, los libros de cocina prendieron un incendio y tus cinco cartas tristes aletearon transformadas en mariposas de fuego.
En el cuarto, tu lado de la cama se convirtió en puerto. Tu almohada de plumas, creyéndose gaviota, salió por la ventana y fue a estrellarse contra el techo de un vecino.
Las medias que olvidaste en un cajón rodaron hasta el living y ahorcaron a los hombrecitos de tus trofeos de fútbol.
Ante semejante locura de las cosas, pensé que volverías al rescate. Y por eso, sólo atine a cambiar la cerradura.